Harta de dietas, todo lo que no sabes sobre la pérdida de peso
Estoy harta de dietas. Has probado mil cosas: dejar de comer demasiado, hacer ayunos, cambiar el tipo de alimentos, entrenar más, entrenar intenso… Un día bajas bien, te sientes motivada, pero al otro recuperas un poco, te estancas, te frustras. Y luego, parece que nada funciona como antes. “¿Por qué cuando tenía 20 lo perdía fácil, y ahora con 40 cuesta horrores?” —piensas.
Si te identificas, tranquila: no es solo que estés “haciendo mal algo”, sino que hay muchísimas piezas invisibles que influyen en si adelgazas bien, si mantienes el peso o si vuelve.
¿Qué cambia con la edad y el momento vital?
Cada década de vida trae cambios fisiológicos:
A los 20: metabolismo más alto, hormonas sexuales (“estrogénos, testosterona”) funcionando con fuerza, mayor masa muscular, muchas veces más actividad física espontánea.
A los 30‑40: empiezan los embarazos, los ciclos hormonales pueden variar, la vida laboral y familiar añade estrés, las horas de sueño bajan, la masa muscular puede empezar a disminuir si no la cuidas.
A los 40‑50 en adelante: menopausia, andropausia, disminución de hormonas sexuales que regulan muy bien la grasa corporal, menor sensibilidad a la insulina si hay sedentarismo, menor tasa metabólica basal (quemamos menos en reposo), posibles alteraciones tiroideas, pérdida de músculo si no se trabaja.
Hormonas, metabolismo y adaptación: lo que hace que adelgazar no sea solo comer menos y moverse más
Estas son algunas de las piezas que casi nadie te dice, pero que marcan muchísimo:
Metabolismo basal: Es lo que gastas en reposo solo para mantener los órganos vivos. Si pierdes peso, ese metabolismo tiende a bajar: tu cuerpo se adapta para gastar menos. Esto se llama adaptación metabólica o termogénesis adaptativa. Hace que después de adelgazar, quemes menos energía con lo mismo.
Hormonas de hambre/saciedad: Hormonas como la ghrelina, leptina, grelina, péptido YY, GLP 1, etc., cambian cuando adelgazas: aumenta el hambre, baja la saciedad, lo que hace que sea mucho más fácil volver a comer más de lo que “el plan dice”.
Composición corporal: músculo vs grasa: Tener buena masa muscular protege tu metabolismo basal. Si pierdes peso sin mantener músculo, el metabolismo sufre más.
Estrés y sueño: Cuando duerme poco, o hay estrés crónico, aumentan hormonas como cortisol, la insulina puede responder peor, hay más inflamación, menos recuperación metabólica. Eso hace que adelgazar cueste más o que el cuerpo guarde más peso como “reserva”.
Genética y biología individual: Cada cuerpo tiene una biología distinta: algunos tienen genes que lo hacen más fácil, otros tienen variantes que dificultan retener peso, otros tienen más sensibilidad a los azúcares, a la insulina, etc. También factores como microbiota intestinal parecen influir bastante.
¿Por qué muchas dietas fallan o por qué adelgazas un poco y luego de nuevo subes?
Porque muchas dietas:
-
No respetan las señales reales de hambre/saciedad.
-
Son demasiado restrictivas, lo que no se puede mantener a largo plazo.
-
No consideran tu nivel de estrés ni tu sueño.
-
No cuidan la masa muscular (solo te hacen “adelgazar” pero también perder músculo)
-
No se adaptan al momento de vida en que estás (edad, hormonas, hábitos)
-
No consideran la adaptación metabólica: si bajas mucho, rápido, tu cuerpo “responde” bajando gasto energético, aumentando el hambre, etc.
Qué deberías mirarte para entender por qué tú no pierdes peso
Si te estás preguntando “¿por qué no me funciona?”, mira estas variables; si varias se aplican a ti, sin duda ahí puede estar la clave:
- Analíticas: no sólo colesterol y glucosa. Que miren insulina, hemoglobina glicada, hormonas tiroideas, cortisol, perfil de hormonas sexuales si aplica, marcadores inflamatorios, etc.
- Composición corporal: cuánto músculo tienes vs grasa. No todo lo que pierdes es grasa; perder mucho músculo hace que bajes de peso, sí, pero tu metabolismo basal baja también.
- Cantidad y calidad del sueño: cuántas horas, qué tan reparador, interrupciones.
- Nivel de estrés: emocional, laboral, familiar. Estrés constante dispara hormonas que dificultan adelgazar.
- Funciones hormonales: si estás en perimenopausia/menopausia, cambios en progesterona/estrógenos; en los hombres también cambios hormonales que influyen.
- Hábitos alimenticios reales: qué comes, cuándo comes, si haces muchas comidas sin notar hambre real, si hay patrones emocionales.
- Actividad física y tipo: no sólo “hacer ejercicio”, sino qué tipo, cuánto, cuánta resistencia, cuánto de fuerza para mantener músculo y metabolismo.
- Adaptación metabólica: si ya has hecho muchas dietas, si has bajado bastante, tu cuerpo podría estar “adaptado” a gastar menos; eso hace que necesites estrategias particulares para seguir progresando.
Lo que hacemos en nuestras consultas es
Ayudarte a entender tu biología, tus hormonas, tu estilo de vida, y armar un plan realista adaptado a ti
Este no es solo sobre voluntad, es sobre entender tu cuerpo
Si fuera solo “más voluntad”, todo el mundo lo lograría sin problema. Pero cuando ves que dos personas comen parecido, hacen similar ejercicio, y una pierde peso y la otra no, ahí es donde se nota que hay muchos factores internos distintos.
Lo que hacemos en nuestras consultas es ayudarte a entender tu biología, tus hormonas, tu estilo de vida, y armar un plan realista adaptado a ti. Un plan que no sea una dieta pasajera, sino un cambio sostenible, amable contigo, que considere tu edad, tus emociones, tus prioridades.
Conclusión
Perder peso no es solo restar calorías. Es un entramado: edad, hormonas, metabolismo, estrés, sueño, genética, composición corporal, ambiente.
Si no ganas “de más” cuando comes bien, cuando duermes bien, cuando gestionas estrés, puede que algunas de esas piezas estén fallando.
Antes de culparte por no poder adelantar más, revisa esas variables. A veces ajustarlas cambian mucho.
Referencias científicas recientes
· Theodorakis N, Kreouzi M, Pappas A, Nikolaou M. Beyond Calories: Individual Metabolic and Hormonal Adaptations Driving Variability in Weight Management—A State‑of‑the‑Art Narrative Review. Int. J. Mol. Sci. 2024;25(24):13438. DOI:10.3390/ijms252413438 — revisión que examina adaptaciones metabólicas y hormonales que explican por qué unas personas tienen más dificultad para perder peso que otras.
· Metabolic Consequences of Weight Reduction. StatPearls. 2023. — describe adaptaciones del metabolismo, cambios en hormonas de saciedad/hambre, importancia del mantenimiento del músculo y del sueño.
· “Metabolic Adaptation is Associated with a Greater Increase in Appetite Following Weight Loss” (C. Martins et al., 2023). Estudio que muestra que algunas personas tras pérdida de peso tienen un mayor aumento del apetito, y su metabolismo en reposo disminuye más de lo esperado.
Otras entradas
Entradas
SIBO: lo que no te han contado
Nutricionista IntegrativaSIBO: lo que no te han contado (y por qué los antibióticos no siempre son la solución) “Estoy hinchada todo el día.” “Cada vez me sientan peor más alimentos.” “Me han diagnosticado SIBO, hice el tratamiento… pero vuelvo a estar igual.” Si te...
Todo lo que necesitas saber sobre las cenas
¿qué cenar?
Te cuento un caso clínico real que puede ayudarte si tienes Hashimoto
Nutricionista IntegrativaTe cuento un caso clínico real que puede ayudarte si tienes HashimotoHoy quiero contarte el caso de María. Porque muchas veces cuando hablamos de hipotiroidismo o tiroiditis de Hashimoto pensamos que con tomar levotiroxina todo está resuelto....





